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Justizia egin da. Zorionak Mikel.

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Justiziak arrazoia eman dio Mikel Zabalari. Sententzia irmoa da eta ez da errekurrigarria.

El Tribunal Superior del País Vasco le da la razón en su litigio contra el Ayuntamiento de Astigarraga, pueblo que le eligió como alcalde en 1991. Sin embargo, Mikel Zabala siente que no puede ir explicándole a cada vecino sus razones. Perdió la Alcaldía por 25 votos en 1999 y sus sucesores de Euskal Herritarrok (EH) iniciaron un proceso administrativo que ha estado cerca de destruir su vida. Se siente perseguido por el “fanatismo” de algunas personas que se esconden tras unas siglas y recuerda cuando él era un “joven voluntarioso” al que su difunto padre le dijo: “Ni se te ocurra meterte en política”.

La justicia le da la razón…

-Este proceso ha sido David contra Goliath. Han utilizado mi dinero como ciudadano para ir contra mí y, aunque no dan cifras, calculamos que las costas del juicio le habrán costado al Ayuntamiento unos 150.000 euros. Y para ello han utilizado un procedimiento administrativo jamás usado en el Estado. Después de haber perdido cuatro juicios, en la web de EH Bildu de Astigarraga aún podrás leer lindezas como que nunca ha sido fácil luchar contra la corrupción y animan a la Administración a seguir en esa vía. Hace falta ser iluminado y fanático.

¿Cómo se siente?

-Me decía una persona que la política se ha convertido en un quítate tú para ponerme yo. Y creo que hay algo de eso en todo esto, pero en las formas hay un problema de fanatismo de algunas personas porque no entiendo cómo se puede hacer tanto daño a un ciudadano. Yo entiendo un golpe, una zancadilla, pero esto es un puyazo a muerte. Comprobaron en los registros mis propiedades en Astigarraga, y no se conformaron con eso. Yo de nacimiento soy de un pequeño pueblo de Navarra, Arano, y le pidieron al Ayuntamiento un listado de mis propiedades allí. ¡Imagínate qué propiedades puedo tener en Arano! Una borda entre varios familiares. Era su forma de decir que hemos metido un expediente a este tipejo para ver dónde ha metido todos los dineros robados de Astigarraga. No entiendo tanta maldad.

¿Qué ha sido lo peor?

-Una cosa es el daño y otra es el sufrimiento. El dolor es cuando te pasa algo fuerte, pero si además estás dándole vueltas siempre, al final se convierte en sufrimiento. A mí me han hecho daño, pero no he sufrido. Pero más que a mí, se lo han hecho a mis familiares. A mi hija, por ejemplo, le pilló en edad adolescente. Mis dos hijos aún vivían con nosotros cuando llegó el embargo. No soy San Ignacio de Loiola pero he tenido más cerca a mi familia ante un ataque de este calibre. Nos ha unido más.

Un convenio de 1995, un defecto de forma por no pasarlo por el Pleno… ¿Y le reclaman 565.000 euros? ¿Hay algo más detrás de esto?

-Astigarraga es un pueblo pequeño, todos nos conocemos y tiene su propio anecdotario. De 1995 a 1999, siendo yo alcalde, el Consejo de Gobierno tenía un representante de HB, Antton Getaria, que cogió un establecimiento que regentaban mis padres y con el pago hubo problemas y yo defendí a mis padres. El propio Getaria y la que entró de alcaldesa en 1999, Eli Laburu, que también nos conocíamos, firmaron una moción pidiendo que se me exijieran responsabilidades por el convenio con Elgopebi de 1995. Y como Euskal Herritarrok tenía mayoría en el Pleno, aprobaron el expediente contra mí; y nombraron al técnico que hizo estallar este tema en 1999, Tito Percaz, un arquitecto que vino a hacer política y venía muy definido.

Algunos nombres no se le olvidan.

-No, no. Y no se me olvidarán nunca. Y hay otro tapado, que no aparece casi en ningún lado, Josemi Jiménez… Este fue presidente de Urbanismo desde 1999 a 2003. Había estado en una ONG en Nicaragua. Una persona me comentó que muchos cuando vienen de Sudamérica vienen con un esquema mental revolucionario y lo cierto es que cuando nos cruzábamos en el Ayuntamiento su mirada era como si yo fuese el dictador Somoza y él Sandino, el que iba a liberar al pueblo.

¿Cómo vivió el momento que le comunicaron el embargo?

-Era el 21 de marzo de 2012 y estábamos celebrando el cumpleaños de mi hija. Una tortilla de patatas y una botella de cava, por hacer algo especial… Cuando estábamos cenando, a las nueve de la noche, vinieron los municipales a casa con 50 folios o más de un abogado y otros tantos del arquitecto, diciendo que al día siguiente teníamos que estar a las 9.30 en el Ayuntamiento si queríamos opinar algo sobre los informes. Fui con el abogado y Tito Percaz estaba allí. Mi abogado indicó que necesitábamos tiempo para presentar argumentaciones. Y dijo, no, esta reunión se va a celebrar hoy. Oiga, le estoy pidiendo algo razonable, no me puede negar el derecho a la defensa, respondió mi abogado. Le he dicho que por mis cojones se va a celebrar hoy, gritó el otro. Ya me tenían juzgado.

¿Pero su abogado le diría que tenía opciones de ganar ante la justicia?

-En este proceso yo no me acordaba de que el secretario tenía hecho un informe en 1997 y eso ha sido clave en el proceso judicial. Ese informe ha sido ocultado por el Ayuntamiento y en todo el expediente administrativo no ha aparecido. En el proceso judicial mi abogado pidió el expediente completo y le enviaron 10 folios. Mi abogado protestó a través del juez y la respuesta de ellos fue enviar 2.500 folios. Mi abogado, perdido entre tanto papel, me pidió ayuda y me tiré un día entero leyendo documentación. Al segundo día me encontré con el informe favorable del secretario. Fue clave.

Explíqueme lo del embargo. ¿Le llegaron a echar de su casa?

-Yo he vivido ahí todo este tiempo. Es un embargo preventivo pendiente de ejecución. O pagaba 565.000 euros, que según ellos es el daño que yo causé al Ayuntamiento, o ejecutaban el embargo.

¿Le han levantado ya el embargo?

Aún no. Supongo que tendremos que pedir la ejecución de la sentencia. Es una cuestión administrativa.

¿Temió perder su casa?

-Sin duda. Desde el momento que estás embargado, automáticamente no puedes disponer de ese bien. Yo antes tenía un piso; me tiré 15 años pagándolo. Lo vendí junto con un garaje que tenía en Astigarraga y me metí en un adosado. Entonces aquello también fue el comprobante de mi corrupción (ironiza). Me tiré otros 15 años pagando el crédito del adosado. Han sido 30 años pagando hipoteca. No podía entender tanto empecinamiento y fijación. Pero cuando vi quiénes manejaban los hilos de este caso, me di cuenta de que no tenía nada que hacer y que solo me quedaba la vía judicial.

¿Cree que fue algo personal?

-Cuando un grupo de monos van a cazar en manada, atacan al que está solo y estos creo que en su día consideraron que yo estaba apartado del grupo. Me he debido quedar parapléjico político. He coincidido en unas siglas (fue alcalde por EA y en la escisión apostó por Hamaikabat) o en un momento determinado en una institución y un día te llaman por teléfono y te dicen: Oye Mikel, enhorabuena, has ganado el juicio. Pero todo ese proceso de cinco años en el que estás amarrado a juicios, al temor de que te puedan quitar la casa, te sientes en soledad.

¿Se siente cómodo en Astigarraga?

-He tenido que hacer un esfuerzo para seguir apareciendo en el pueblo porque no aparecer parecería que sería darles la razón y admitir que soy culpable. Pero por otro lado he tenido que buscar otros lugares para cargar pilas y coger fuerzas. Ir a los bosques de Arano, a recoger perretxikos. Ahí se respira un aire especial.

¿Le preocupa lo que piense la gente pese a que le han dado la razón?

-Me duele mucho ver cómo mucha gente de buena voluntad en el pueblo se posiciona de un lado u otro incluso sin leerse una crónica. Pero si yo he tenido que revolver todo para encontrar un informe favorable que ellos han tenido medio guardado, piensa un ciudadano corriente que solo lee la crónica del pueblo y las esquelas… Incluso algunos que políticamente eran simpatizantes, con el ambiente corrupto que hay alrededor de la política, le dan más credibilidad a los acusadores que a quien se defiende.

¿Y ante eso?

-En ese sentido, la maldad está tan estructurada, que a mí me acusan con nombres y apellidos y ellos se esconden detrás de unas siglas. Por eso quizás, a modo de terapia, menciono sus nombres. Yo sé que no toda la gente de ese partido ni sus votantes son así y que detrás de esto hay personas muy concretas.

¿Su compromiso político sigue vivo?

-Bueno, comprometido estoy con la salud, con Amnistía Internacional, con técnicas de desarrollo personal…; me considero una persona solidaria. En estos momentos no me considero ni soy de ningún partido político ni sindicato. Dicen que no hay que decir nunca de este agua no beberé, pero ya en 1999 lo tenía claro y hoy no tengo ninguna gana de meterme en política.

¿Está curado?

-¡Bufff…! Es que a veces crees que estás curado y no lo estás. Ahora estoy muy ocupado en mi vida profesional y eso me ayuda.

* Extraído del diario Noticias de Gipuzkoa (2015-11-08)

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